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¿Por qué el 20% de humedad es tu límite de seguridad?

19 de mayo de 2026

En la industria alimentaria, la inocuidad es una prioridad absoluta. Desde la producción hasta la distribución, cada elemento que entra en contacto con los productos debe cumplir con estándares que minimicen riesgos de contaminación y garanticen la calidad de los alimentos.

Uno de los factores menos visibles, pero más importantes en la gestión de tarimas de madera, es el contenido de humedad. Mantener las tarimas por debajo del 20% de humedad puede marcar la diferencia entre una operación segura y un riesgo potencial para la cadena de suministro.

¿Por qué es importante medir la humedad de una tarima?

La madera es un material natural que absorbe y libera humedad dependiendo de las condiciones ambientales. Cuando una tarima contiene niveles elevados de humedad, puede convertirse en un entorno propicio para el desarrollo de microorganismos, hongos y bacterias.

Además, el exceso de humedad puede afectar la integridad estructural de la tarima, generando:

  • Deformaciones.
  • Pérdida de resistencia mecánica.
  • Aparición de moho.
  • Mayor riesgo de contaminación cruzada.
  • Reducción de la vida útil del embalaje.

Por estas razones, la industria alimentaria establece parámetros específicos para controlar este indicador.

El 20%: el límite de seguridad recomendado

Diversos estándares y buenas prácticas de almacenamiento consideran que una tarima destinada a la industria alimentaria debe mantenerse por debajo del 20% de contenido de humedad.

¿Por qué este valor es tan importante?

Cuando la humedad supera este límite:

Incrementa el riesgo microbiológico: Los microorganismos encuentran condiciones más favorables para crecer en superficies con mayor contenido de humedad.

Aumenta la probabilidad de aparición de moho: El moho puede afectar tanto la tarima como el entorno de almacenamiento, generando riesgos para los productos alimenticios.

Se compromete la estabilidad dimensional: La madera húmeda puede expandirse, deformarse o perder uniformidad, afectando procesos logísticos automatizados y el apilamiento seguro.

Disminuye la resistencia estructural: Las tarimas con exceso de humedad son más susceptibles a daños mecánicos durante el transporte y manejo.

Cómo verificar la humedad de una tarima

La manera más efectiva de medir el contenido de humedad es mediante un higrómetro o medidor de humedad para madera.

Una inspección rápida debe incluir:

  • Verificación del porcentaje de humedad.
  • Revisión visual para detectar manchas oscuras o moho.
  • Identificación de deformaciones o hinchamientos.

Implementar controles periódicos permite detectar problemas antes de que impacten la operación.

Beneficios de utilizar tarimas con humedad controlada

Las empresas del sector alimentario que mantienen programas de inspección y control obtienen ventajas importantes:

  • Mayor seguridad alimentaria.
  • Reducción de riesgos de contaminación.
  • Cumplimiento de auditorías y estándares de calidad.
  • Menor incidencia de productos dañados.
  • Mayor vida útil de las tarimas.
  • Mejor desempeño en almacenes automatizados.

NATASA NACIONAL DE TARIMAS: compromiso con la calidad y la seguridad logística

En sectores donde la inocuidad y la eficiencia operativa son fundamentales, NATASA reconoce la importancia de cada elemento que forma parte de la cadena de suministro.

Las tarimas representan mucho más que una plataforma de transporte; son un componente estratégico para garantizar la seguridad de los productos, la continuidad operativa y el cumplimiento de estándares de calidad.

Por ello, NATASA NACIONAL DE TARIMAS impulsa soluciones y buenas prácticas orientadas al manejo eficiente de materiales, promoviendo el uso de tarimas que contribuyan a operaciones más seguras, confiables y alineadas con los requerimientos de industrias altamente reguladas, como la alimentaria.

Buenas prácticas para el almacenamiento de tarimas

Para mantener niveles adecuados de humedad, se recomienda:

  • Almacenar las tarimas en áreas ventiladas.
  • Evitar el contacto directo con el suelo.
  • Protegerlas de la lluvia y la humedad ambiental excesiva.
  • Realizar inspecciones periódicas.
  • Retirar de operación las tarimas que presenten signos de deterioro.

Estas acciones ayudan a preservar tanto la calidad de las tarimas como la seguridad de los productos transportados.

Conclusión

Cuando se trata de alimentos, los detalles hacen la diferencia. El contenido de humedad de una tarima puede parecer un aspecto menor, pero tiene un impacto directo en la inocuidad, la calidad y la eficiencia logística.

Mantener las tarimas por debajo del 20% de humedad no solo ayuda a prevenir riesgos microbiológicos y daños estructurales, sino que también fortalece el cumplimiento de las mejores prácticas de la industria.

La prevención comienza con una inspección adecuada y con la selección de soluciones confiables. En este camino hacia una logística más segura y eficiente, NATASA NACIONAL DE TARIMAS continúa promoviendo estándares que generan valor para toda la cadena de suministro.